Lejano el trazo
la silueta se desdibuja
se reacomoda el grito
¿o se disuelve?
El llamado es confuso
tu melodía encubierta
permaneces
entre árboles y lloviznas
a que alguien se de cuenta
que tu manía sigue intacta
y tu luz se ha gestado.
Lejano el trazo
la silueta se desdibuja
se reacomoda el grito
¿o se disuelve?
El llamado es confuso
tu melodía encubierta
permaneces
entre árboles y lloviznas
a que alguien se de cuenta
que tu manía sigue intacta
y tu luz se ha gestado.
Nada de lo que hice podría avergonzarme
haber intentado demasiado, tal vez,
no haber valorado mi tiempo,
considerarlo un desperdicio,
pero no hay vergüenza en amar
ni en expresar sólo amor en mis palabras
tal vez la última frase, pero tampoco
pues eran tus propias palabras de hiel
tu dolor como boomerang volviendo hacia ti.
Nada de tus juicios podría avergonzarme
porque no documentaste más allá
de supuestos y rencores
porque un buen juez considera
todas las perspectivas
y tus ojos sólo miran desde tu trinchera;
la innecesaria muralla
pues yo no te haría daño,
O talvez sólo rasguños
cincelados a tus paredes inderrocables.
Nada de lo vivido podría avergonzarme
porque entregué desde el alma
sin condiciones ni expectativas
y obrar desde la bondad
desde el amor resiliente
deja el espiritu tranquilo
con la paz de que no queda en uno
sino en los temores del otro.
Eras el hombre por el que creía en Dios,
los restos de la dicha
porque te vi entre crucifijos y oraciones hipócritas
vacíos de fe y de amor por los demás
pero te vi entre crucifijos y oré: "amor".
Aullar en silencio
sin que sospeches
detrás de fotos y sonrisas
que suspenden el aliento
y me asfixian de oclusión.
Yonqui de emociones
abandono terapeutas
confrontando mis espejos
cierro los ojos
te miro.
Diagnósticos y medicinas
volátiles
en intentar deshacer mis nudos
termino apretándolos más
desgarrándome las uñas
que escriben otra carta
que no voy a entregar.
20/0320222
Un sismo sin tierra
gritos sepultados
una casa llena de grietas
y el dolor siguen en pie
emboscada de emociones
recuerdos del mismo esqueleto.
Confianza
a la tierra de nadie
donde ninguno sabe llegar
amor.
¿Qué te duele?
¿las voces mudas?
¿la indiferencia?
¿el tiempo despojado?
¿la ilusión que nunca tuviste?
¿Por qué lloras?
llorar no salva
no tejerá el amor
ni que nazca valentía.
Si tu sonrisa no fue motivo suficiente
tu llanto no será la llave que eche a andar el engrane
corroído por los hombres
por la iglesia
por siglos de allanamientos .
¿Cuál es el peso del silencio?
generaciones fracturadas
con la decencia retorcida
porque alguien vio y cayó
porque alguien pidió silencio
animales instintivos.
Las nubes se alejan
espinas relucientes
la conocí de espinas blandas
de pronto
creció sin freno
y sus espinas empezaron a afilarse
tocarla, una tortura
y sacar sus espinas más doloroso que tenerlas
decidí morir como muere uno en el desierto
a solas y en silencio
esperando la rápida putrefacción.
Desolación
envenenamiento a goteo
mutua acusación
desolada ciudad
ruinas
la indiferencia
antorcha incendiaria
en la vereda del futuro
llamas
caricias consumiendo
amor desarraigado
asentamiento irreconocible
soledad deshabitada.
Me voy
una frente larga me alcanza los cielos
amé y entregué
encajonados los miedos, arriesgué
perdí todas las apuestas
descubrí el vacío
heridas desconocidas
encienden la partida.
Me voy con la esperanza
de despertar y no ver la tristeza
la casa estaba hecha de sonrisas
y poco a poco fueron saliendo por cada una de las puertas
tus ojos ya no brillan
se han vaciado con dolor
me voy para que vuelva tu sonrisa
y ese brillo que iluminaba los pasillos
resplandezca en tus caminos.
Adoro tu partida, pues garantiza tu venida,
pero esta bola en la garganta
quiere amarrarte a mi cintura
porque nada es suficiente.
Las fuerzas van en vuelo
y esta alma carroñera
simula los desboques
llena de cotidiana angustia
para mentir concreto
números y reproches mudos.
Desdoblar la caricia
amarte en la costumbre extraña
que repite:
"el fuego quema y la luz encandila"
muere entre besos la palabra sincera
y, sin decir, nublo mi mirada
pa´que no veas la luz
entrar por tu ventana.
No me hagas daño
son mis muslos inocentes,
si has de devorar mi carne
deja el odio tras la puerta,
si alguien sufre
que sea la espera.
No me hagas daño
porque mi sangre corre
entre mujeres de paz
que trituran a las hienas
y dictan sentencia eterna.
Soy
bocadillo que atraganta.
Transitan los días como deja vú
trae la mañana silencios perpetuos
en los pasillos la gente se ajena
el olvido viene dispuesto
la vida sin treguas
hierve la espera desde el hambre
ponemos los cuerpos entre calles
con la esperanza que alguien nos mire
y el socavón se abre para poder dormir
colgados en una cifra que sólo mira la historia
somos fragmentos de fe a la deriva