Unas caderas como de cuatro cuartas
contonea la faldita, lentejuelas doradas
la cara demacrada
Mil doscientos una hora, pura calidá
chupo,cojo, y si te beso son otros mil
Lola, lola, la de la blanca tanguita
amor fingido que no deja dormir.
Lola, lolita ámame, no seas canija,
me caso contigo, quédate a dormir.
Sonrisa coqueta y la voz de mustia
veintiseis añitos, curenta se te ven;
ventas que quitan el sueño,
ojeras profundas, arrugan sonrisas.
Lola lolita tu amor fingido no me deja dormir.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Circunstancias adversas.
Lo que duele es la circunstancia,
ojos enclavados en un rostro ausente
sonrisas desatadas a la mirada esquiva.
No duelo yo, ni tú,
duelen sus manos temblorosas,
sus sueños de papalote ,
sus silencios ensonrisados,
los gritos de mi sala.
Lo que duele es la conciencia, la traición
el vestido de seda para cualquier ocasión
duele la ilusion del beso vanal
tu mirada, tus ojos, tu intención
que sea su nombre retumbando en mi interior.
ojos enclavados en un rostro ausente
sonrisas desatadas a la mirada esquiva.
No duelo yo, ni tú,
duelen sus manos temblorosas,
sus sueños de papalote ,
sus silencios ensonrisados,
los gritos de mi sala.
Lo que duele es la conciencia, la traición
el vestido de seda para cualquier ocasión
duele la ilusion del beso vanal
tu mirada, tus ojos, tu intención
que sea su nombre retumbando en mi interior.
martes, 16 de septiembre de 2014
Utopía rejega.
Desvanécense las sombras de pesadez embustera
curtiendo las navajas de unos ojos
que te admiran y al segundo se suicidan,
la copia de una libertad
que no es mas que un chiquero
de los propios ataques.
era fácil creer.
curtiendo las navajas de unos ojos
que te admiran y al segundo se suicidan,
la copia de una libertad
que no es mas que un chiquero
de los propios ataques.
No era virgen
pero por aquella manera tan torpe de cogerera fácil creer.
martes, 9 de septiembre de 2014
El reencuentro perfecto.
Se acercó con un arrebato y lo besó, con sus manos acarició su barba, luego una lágrima derramó, mientras él con sus dedos acariciaba su brazo, como si de él salieran lágrimas y tuviera que sacarles. Ella lo abrazó con toda su fuerza, con todas sus ganas, "te extrañé mucho" mientras acariciaba su cuello, segundos después, rápido se separó, se bajó del auto y cerró la puerta de su casa.
Consiguió después de 160 noches de delirios ese último beso que no le dio afuera del hospital.
Consiguió después de 160 noches de delirios ese último beso que no le dio afuera del hospital.
lunes, 8 de septiembre de 2014
Tú y la luna - Lunes 08 de septiembre de 2014.
4:30
a.m. Me asomé por la ventana y te vi; en el cielo estaba aquella luna llena,
resplandeciente, vistiendo de azul todo lo que me rodeaba… y en medio te vi,
feliz, sonriente, y me abrazabas. No te querías ir, y dejé mis ojos de gata
cegados por la luna y, como tú, me fui.
5:41
a.m. La aurora se acercaba y bajo el tedio de correr del trabajo a la escuela,
con la vista perdida en el horizonte, me asusté, y de un brinco exclamé: ¡Esa
es la luna!
Era exageradamente grande, como yo de exagerada, y grande como la roca de Indiana Jones cuando intenta aplastarnos, era una cosa que apenas podían rodear mis brazos… amarilla, gigante, incomparable con aquellas superlunas que alcanzamos a cubrir con los dedos o con la mano.
Era exageradamente grande, como yo de exagerada, y grande como la roca de Indiana Jones cuando intenta aplastarnos, era una cosa que apenas podían rodear mis brazos… amarilla, gigante, incomparable con aquellas superlunas que alcanzamos a cubrir con los dedos o con la mano.
Se
me estaba entregando, era mía, estaba ahí para mí, como una ofrenda divina; jamás nada en este universo se me hubo entregado así, con tanta
devoción, fue tanta su entereza que me enamoró; fueron sólo tres minutos pero
la llevo de por vida en mí, porque cuando se fue bajé con tristeza la mirada y
la encontré en mi amarillo del lunes, en mi alma de pollo… se ha quedado
conmigo aunque para los demás se fue.
Hoy
es lunes de tedio –tedio lúcido- porque
sólo en la luna blanca resplandeciente te quedas, sólo ahí me quedas,
resplandor; pero aunque yo te encierre en ella… ella sola te renuncia, porque
quiere ser mía, porque siempre ha sido mía… estés tú o no estés.
sábado, 6 de septiembre de 2014
Vívida necesidad.
Esa tendencia suicida de mis pies
de encaminarse a los pantanos,
de gemir cuando es en vano.
Esa manía de mi tonta boca
que me pone las vocales al revés,
torpe, mancha intenciones, tonta.
Estas uñas impacientes que rascan sin picor
las yagas de la piel no descansan,
las uñas desquiciadas no claudican.
de encaminarse a los pantanos,
de gemir cuando es en vano.
Esa manía de mi tonta boca
que me pone las vocales al revés,
torpe, mancha intenciones, tonta.
Estas uñas impacientes que rascan sin picor
las yagas de la piel no descansan,
las uñas desquiciadas no claudican.
viernes, 5 de septiembre de 2014
Nausea eterna.
Lamento la ausencia de bendiciones
no, no lo lamento
son las fracturas de mis blancos recuerdos
las que se llevaron todos los lamentos.
Y no maldigo, ni perdono, ni olvido
pero hace veinte años que no sonrío
Yo no juzgo, no podría, pero
¿por qué la vida castiga así a un niño?
La basura de la mente es inocente
la vida es sabia con lo que pone enfrente
¡Vida pendeja!
¡Qué va a saber la vida!
que nunca ha sido niña
si no le han manchado la pureza
¡Qué va a saber la vida de la inocencia putrefacta!
si nunca metieron mano en su calzoncito de olancito
¡Qué va a saber la vida de monstruos retrasados!
si no rompieron sus juegos buenos con un tequiero frotado
¡Qué sabe la pinche vida, tan sabia, tan buena, tan plena!
de los sueños atajados y flagelados con el paso de los años
con un jadeo que a los veinte años se ahoga llorando:
los silencios de un jueguito que aun le parece extraño.
no, no lo lamento
son las fracturas de mis blancos recuerdos
las que se llevaron todos los lamentos.
Y no maldigo, ni perdono, ni olvido
pero hace veinte años que no sonrío
Yo no juzgo, no podría, pero
¿por qué la vida castiga así a un niño?
La basura de la mente es inocente
la vida es sabia con lo que pone enfrente
¡Vida pendeja!
¡Qué va a saber la vida!
que nunca ha sido niña
si no le han manchado la pureza
¡Qué va a saber la vida de la inocencia putrefacta!
si nunca metieron mano en su calzoncito de olancito
¡Qué va a saber la vida de monstruos retrasados!
si no rompieron sus juegos buenos con un tequiero frotado
¡Qué sabe la pinche vida, tan sabia, tan buena, tan plena!
de los sueños atajados y flagelados con el paso de los años
con un jadeo que a los veinte años se ahoga llorando:
los silencios de un jueguito que aun le parece extraño.
martes, 2 de septiembre de 2014
El jaque mate de la cebra.
No quería que fueras tú de las primeras páginas del nuevo libro, pero para qué guardarlo si eres tú mi actual necesidad de escribir.
Esta tarde, como todos los días, me he estado preguntando por qué tú, por qué guardo este cariño para ti con tanta bondad, por qué si tú ya lo has enterrado yo lo mantengo vivo y cómo he pasado tanto tiempo alimentándome de un cadáver... y peor aún ¿cómo he logrado fortalecerlo sin alimento?
Repaso incesantemente cada una de las jugadas que hiciste conmigo y me pregunto: ¿cómo fue que lograste ganarme cuando íntegramente me oponía a perder?
El primer alfil me lo ganaste desde el primer día cuando lograste captar absolutamente toda mi atención, la mayoría de mis peones cayeron con el paso de los días, sutil y cautelosamente.
La torre derecha la derribaste cuando fuiste por mi a la salida de la escuela, te mirabas tan guapo con esa camisa gris, o al menos así te vi. Pero la reina... la reina te la ganaste en el sillón de mi sala, específicamente después de haber librado aquella barrera de nervios que tenía cada uno, cuando me tenías abrazada con tu brazo derecho, mientras yo, recargada en ti, fumaba mi delicado con un vasito desechable de jell-o-shots con agua de cenicero; en ese instante perdí mi reina y ni cuenta te diste... y ni cuenta me dí.
El jaque mate no fue en mi entrega a ti, como yo lo suponía... el jaque fue aquella madrugada en la que nos despedimos veinte veces, esa en que tu abrazo efusivo apretó cada una de mis células para provocar una explosión infinita de sentimientos por ti, esa madrugada en que quisiste detener el tiempo porque te tenías que ir y no querías dejarme... ese fue el momento en que el juego perdí, porque de ahí me dí el mate, porque en ti me perdí... y aún no logro encontrarme.
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