sábado, 20 de agosto de 2016

Goodbye my chicalover. El recuento de los daños, digo, de los años.

Cada cierre de ciclo trae consigo un recuento de los procesos que sucedieron en ese tiempo.

Hoy llegó, por fin, la fecha que estuve descontándole al calendario desde el 15 de julio del 2015: dejar la apestosa ciudad de Mexicali. No me voy en las condiciones, ni al lugar que yo hubiera querido, pero al fin me marcho.

Hace 10 años y 5 días percibí por última vez el hedor de esta ciudad y me adentré en ella llena de ilusiones, con la firme convicción de alcanzar mis ideales a toda costa; hoy aquellos ideales me resultan tan ajenos pero me ayudaron a encontrar mi camino.

Recuerdo el calor de ese 14 de agosto, mi blusa café, mis tacones de aladín, ese fervor por la semiótica, aquel cigarro, y aquella camiseta verde que me cambiaría la vida un par de años después.

Tenía muchos amigos, las fiestas no me faltaban y tenía los ojos de Milo todos los domingos, Milo se quedó en este camino y aún no me repongo.
Por fin pude bailar contemporáneo y, sin querer, la vida me puso a escribir más allá de las servilletas.
Hubo mujeres, hubo hombres, hubo amor y desamor, mentiras y verdades, combo que me hizo más fuerte, más selectiva y, lamentablemente, más huraña; pero luego hubo niños, niños con mocos, con llantos, con agujetas sueltas, con el corazón colgando, con ese amor sin miedo y tan facilito...también me cambiaron.

Aprendí a cocinar, aprendí a argumentar (sí, la Rossyo de hace 10 años no hablaba), me enamoré de Joaquín... y con él aprendí cuándo debía llorar.

Dejé un libro inconcluso, gracias a Coelho, me obsesioné con Kundera, con Eco, con Sartré, con Abigael, con Pacheco... con dos Pacheco.
Aprendí a decir Teamo, aprendí a abrazar, a mirar, a soñar... a adorar mi soledad, a encontrar sin tener que buscar.
Me enamoré muchas veces, de una foto, de unos ojos, de algunas sonrisas, del güisqui, de los silencios, de las letras, de los extraños.

Aprendí a cuidarme, dejé de temerle a la muerte y me convencí de aventurarme.

Lloré mucho y aprendí más, reí sin cesar con la facilidad que provoca el viento al juguetear entre mis poros.

Me convertí en una mujer débil y miserable, porque necesitaba renacer, reencontrarme para poder mostrarme desnuda ante el mundo sin ninguna temeridad porque me sé íntegra.
Me convertí en muchas mujeres, me convertí en árbol, en azul, en un personaje de ficción; y ese árbol me hizo verme fuerte, y ese azul me hizo ser capaz de todo y esa Ophelia sigue siendo la mujer de mis entrañas.

Aprendí que el amor y la literatura son dos cosas distintas, que tus libros son tus libros y que tu pareja es punto y aparte. 

Sé lidiar con los chantajes, con las calumnias, con los alguates, también sé cómo desprenderme de lo que me pertenece sin tener que patalearle. 
Cometí muchísimos errores de los que hoy no me arrepiento. 
Lloví, vi llover, me perdí y me encontré, traté con los bajos mundos... y aprendí mucho de ellos, los vasos de María (sí, la puta de la mina) aprendí a suicidarme por una buena comida, vi los perros comerte los pies simulando hacerte cosquillas, y fui perro, y fui gato, fui un pony, y un fantasma gris sin algún retrato.
Me traje una cajuela llena de materiales que utilizaré para el futuro, dejé pocos amigos, dejé muchas falsas máscaras, me traje de todo un cachito pero por ahí se quedó mi corazoncito. 

lunes, 25 de julio de 2016

Juicios de enredadera.

¿Qué soy?
mujer
objeto
niña
muñequita persuasible de ojos firmes 
inocencia obscura de recuerdos
tristeza ahogada en los silencios.

¿Qué soy?
senos
nalgas
sexo
cuerpo fatigado de deseo
carne pútrida y con frío
andante cadáver para buitres.

Dime, qué carajos soy...
porque nadie ve mis manos más que el muerto,
y mi voz callada grita los silencios que me embriagan,
y ellos juzgan lo que ven,
pero los ojos no perciben lo que soy.

Dime, creador de esta alma miserable,
para qué el alma,
para qué el cuerpo,
universo que segrega mis fragmentos
silueta cegadora de virtudes
¿es mi alma que carece de bondades?

¿soy?
¿qué soy?
sólo astillas de barrote abandonado
leña muerta en un campo silvestre
un trozo de carne dura y correosa 
ilusión de pretensiones ajenas
gallina que no se deja atrapar

revolotea.

jueves, 21 de julio de 2016

Corazoncito de alabastro.

Llevo tantísimos años huyendo
la avaricia esconde a mi corazón
y eso también cansa...
Hoy he tirado la toalla
he abortado esa estúpida batalla,
voy a sacarlo del cajón,
voy a dar una exhibición
porque aquí encerrado...
lo devoran las polillas.
Y luego todo ese cariño derrochado
esas llaves que no abren el delirio
porque no se abre con llave
sino con mi propio sacrificio.
Y es que uno se cansa de vivir en prohibición
una se agobia de huirle al amor
y se rinde al construir murallas,
de estarse segura también se cansa;
hoy no tengo fuerza para inventar algún pretexto
¡Qué se canse el miedo!
¡Qué reviva el alma!
qué caiga la advertencia sigilosa que carcome las entrañas
qué el rumor sea sólo un engaño
qué tus labios no me hagan bajar la mirada.

Menguada inexactitud.

No sé qué me pasa
¿por qué reviven las ruinas?
los ojos me hallan, me callan
y tiemblo.

Yo me quedo quieta
¿qué hace a su caricia hermosa?
el amparo como el fuego
me tocan y ardo.

Creo en el silencio,
el que nace de sus besos
pacificador de mis demonios
¿por qué le pienso y pienso?

Concurren mis labios
y se desvanece
es imposible la verdad
cuando el llanto canta.

Cuesta la vida cada silencio
da el mismo miedo cada sepelio
y lucho por ser agua de río
y me pongo a arar la tierra infértil
no hay manera de luchar contra el frío
si su cuerpo no encuentro en mi camino.








Deseo engendrado.

Me busca tu boca
tus letras me provocan
y yo tan miserable
de palabras tan secas
con los labios tan muertos.

Me acarician tus versos 
y mi piel engangrenada
no se eriza, no arde;
tus manos de bestia
me susurran el amor
y el vértigo me hala,
pierdo la noción.

Me cuca tu boca;
el tetris de tus versos 
cae más rápido
que el quejido de mi respiración,
somos astros desarmados
con espinas en la voz.

miércoles, 6 de julio de 2016

Ya no.

Recuerdo exactamente la última vez
ésta tonta juró que no volvería a suceder,
después de tantos años... el nuevo abandono,
el mismo abandono...ésa era la última vez.

El desconsuelo, la rabia
la estupidez emanante 
¿cuántas mascaras derramadas?
exasperación descontrolada
irse a herir en otra parte.

La idea dolorida también irrita
pero la piel ya no lastima
porque la boca dejó de pronunciar
porque el quebranto trae el regocijo
y el sollozo juboiloso 
refleja en su llanto la alegría.






sábado, 2 de julio de 2016

Hoy besaron mis labios las moras
y de pronto me vi sincera
vi Rocio niña
Rocio salvaje
Rocio que trepa los árboles 
de la cara morada embarrada.
Un parpadeo hizo ver el recuerdo en la boca
y luego saber que Rocio no trepa los árboles
que Rocio tiene muchas fracturas
y por eso todo lava y desinfecta.
Las moras se volvieron amargas
cuando supieron lo que susurro al viento
cuando vieron que miro al cielo por consuelo
que aunque la niña quiera quedarse inmóvil
la vorágine del universo la envuelve
y hala
y no es más que un pequeño Rocío
que muere cuando la canícula aparece
y anda.

jueves, 26 de mayo de 2016

El beso que avinagra el corazón.

El vacío, el frío, la soledad de un cuerpo vivo
el latex en los brazos, en los labios, en el alma
como un barril de cerveza compartido:
los pedacitos de un despertar fragmentado.

No sé qué es el tacto
no debo saber
qué hacen tus manos con esta piel
ni qué sienten tus labios
cada que rozan mi amanecer.

Buscaba un abrazo que sujetara el universo,
pero entre tus brazos sólo había hielo
-despiadado y congelante hielo-
y conseguí una rama seca y quebradiza.

Besos de vinagre
beso de suicidio
besos que llevan clavos por condena
a mis brasas apagó con tan ósculo desierto
no hubo abrazo, ni hubo cielo
apenas un caciqueado beso
una lengua cuarteada
y un chingo de kilómetros de regreso.

Quise dormir y no vaciarme
sed aquí que en Hermosillo,
todo es de un mismo desierto.

Desfallecen las ideas
recuerdo mis anhelos
la muerte exquisita convierte mi vida 
vacía
y te arranca de mis brazos lisonjeros
crepuscular / las astillas/ en vano
tu costado inaferrable
mi cólera mudo 

debiste alcanzar el sol que se negaba a irse se tus ojos

pero no lo miraste

...y se apagó de tristeza.

martes, 5 de abril de 2016

Cuerpos resecos.

Si esto no es amor será sólo pretexto
para tener certeza de mirar tus ojos
de soñar despierta cuando estemos solos.

Si esto no es amor será abatimiento
para ver la luna que me ilumine toda
y disfrutar de mi penumbra.

Si esto no es amor es la última esperanza
de desexistir entre tus brazos para besar tus sueños
y ver salir el sol tras tus costados.

Si esto no es amor será sólo consuelo
soy un chamizo seco, ruedo, voy que ruedo
en busca de una manos que me quieran hacer fuego.

jueves, 10 de marzo de 2016

Bofetada de fe.

Los demonios que me envuelven
matan a mi madre
retiembla el núcleo de la tierra
no somos inmune a la tormenta.

¿Qué puede hacer este ente miserable
con unas manos tan manchadas
que en lugar de sanar sólo logran lacerar?

¡Cómo volver a orar si he manchado tu nombre
...tantas veces, a conciencia y sin penitencia!

Si este es mi pago en dolor... yo lo comprendo
dámelo a mí
¡torturame a mí!
ella ya es vieja y no se lo merece.

lunes, 7 de marzo de 2016

Inmóvil.

Nos sentamos con los ojos grises
esperando que pasen los días
de una vida sombría y
la mirada perdida en recuerdos.

Las manos sin fuerza se sujetan a la mesa
ya no damos pasos a tanteo
una espalda terca somete cualquier ego,
agacha la mirada miserable viejo
¿Quién usa reloj de pulsera?
¿todavía se cree en el inmóvil tiempo?
la manecilla segundera marca
el tiempo con tu andadera
y desapareces entre la multitud
como lo hacemos todos
en silencio
en lo interno.

Me siento en una mesa
a ver pasar el tiempo
mis cabellos aún son negros
pero igual me aferro a la mesa.

Andar o comer es tu dilema,
yo veo gente aferrándose a la mesa
con el pulso inmóvil
con la piel gastada
nos necesitamos
nos aferramos a una mesa
y los huecos inmutables se suspenden.

martes, 26 de enero de 2016

Hay que huir de estas calles peligrosas
no vaya a ser una tarde caliente
que dos trailers choquen y claudiques mariposa.
Hay que esconderse de las noches tenues,
donde te pongas te encuentran
mientras las ratas corren escandalosas,
verás que gozan entre tanto roce
podredumbre de fracaso al amanecer.

Andamos y no nos vamos
como el  ir y venir cotidiano,
y mientras tanto, en las montañas,
en el vecino carril desfallecen
los ojos hundidos,
la sonrisa chimuela,
un rostro de tapiz agrietado,
un espectro de manos encalladas
de caderas fragmentadas;
vamos
y regresamos
sin saber que en nuestro exhalo
simultaneo va el aliento
en que queda el pensamiento
de la vida eterna de un anciano.

jueves, 14 de enero de 2016

Sin pulpo en el menú.

¿Es negligente el amor?

La belleza de mis manos
se han glaseado con errores de pasión.
Amaba ese inciencero de madera;
si hubiera sido de cerámica...
le habría roto la costilla

Le rompí las costillas sin fracturas
y me dejó sola en una noche húmeda
no había nadie
ni autos, ni taxis,
ni una voz en mi agenda de teléfonos.

Sus manos en mi cuello, me mareo
desmayo de dolor
...
y amanece tan hermoso, amarillo
con fresco matutino tornasol,
ese cuerpo que tanto besé,
respira quedito, seguro es un ángel.

Un camino lleno de paz
un arcoiris tiñe tu rostro
esta mañana cada pájaro canta
al ver tu arcoiris roto.

Preguntan por el pulpo
-Con el asco que provocan
los tentáculos de un pulpo-
pero uno de ellos te pintó
¡es tinta de pulpo en tu mejilla!
no un arcoiris, ni tu respiración,
fue un maldito pulpo
cúbrete con lentes de sol.

martes, 12 de enero de 2016

Cartas a Zam - Vol. XII - 12 de enero de 2016.

Querido Zam:

He perdido la dinámica de escribir las cosas y ni tus cartas se salvaron.

¿Dónde estabas el 14 de junio del 2012?
¿Dónde estuviste todo el mes? Recuerdo el gris de la casa, la pelusa, el abandono, a Lupita cuidando mis hemorragias, a Consomé...pero tú no estabas. Me hiciste mucha falta, pero qué bueno que no estuviste, fue necesario encontrarme encerrada con mis demonios para poder reflexionar la etapa que terminaba.

El 14 de junio pintaba para ser un gran día, iba a salir con Karen, con nuestros amigos, era una noche como las que se comían el tiempo entre baile y bebida; seguramente sí lo fue para los que tuvieron su ultimo pase, disfrutaron la banda y la luz de la luna reflejada en el hermoso lago podrido del bosque.
Fue la última vez que mi amigo checha se dignó en darme un beso de Judas, y la última vez que vi esos rostros, que alguna vez tuvieron nombre, juntos; esos amigos que ya tenían la palabra amistad demasiado desgarrada... eso es lo que pasa cuando quieres pintar con acuarelas las calles.

No sucedió nada de lo que se suponía, y es que uno no se puede poner tacones cuando el cuerpo entero está lleno de fracturas, y entonces comprendí que nunca más iba a poner en una cuerda floja mi independencia por unos brazos cálidos: yo no llevaba dinero, no llevaba bolsa porque de todos modos mi pareja pagaría si algo llegábamos a necesitar y me ahorraba la incomodidad de cuidar mi bolsa mientras bailaba; tampoco llevaba llaves de la casa, porque mi amada pareja traía las suyas en el pantalón y como se suponía que debíamos regresar al mismo tiempo...
Eran las tres de la mañana y me encontraba atrapada al aire libre sin llaves y sin dinero para poderme ir, a merced de la decisión de alguien más... alguien con quien se me había acabado el amor varios años antes.
Era una fiesta y yo estaba devastada en una fiesta... mirando cómo todos se iban retirando contentos. Entonces aparecieron, dos tipos muy enfiestados con mochila... parecía que venían de acampar; pasaron de largo mientras me limpiaba alguna lagrima de desesperación, se regresaron y me ofrecieron su ayuda.
Fue la primera vez que hice algo muy estúpido, pero la situación anímica que me envolvía no me permitía preocuparme en encontrarme descuartizada en un canalón al día siguiente, y qué bueno que lo hice, así restauré mi fe en la humanidad.
Al ofrecerme a llevarme a casa pensé que sería en su carro, pero fue en su taxi, "porque ya sabíamos que íbamos a emborracharnos y no podemos manejar". Cuando llegamos a la casa les dije como entrar a robar, uno de ellos se brincó el cerco pero no pudo abrir la ventana, así que uno me ayudó a subir el cerco y el otro me ayudó a bajar, y sí, dos extraños me agarraron el trasero...pero fue por mera necesidad.
Encontré mis llaves, abrí la casa... me dijeron algunas cosas y me dijeron que los contactara por internet, luego de eso se dieron la media vuelta y se fueron caminando a su destino, caminando porque gastaron su taxi en mí y porque estaban relativamente cerca.

A veces los veo en sus publicaciones ¡Están locos!... y me recuerdan, al igual que mi meñique fracturado, que uno no viene a esta vida a derramar lágrimas, ni a estar en la penumbra en un lugar repleto de luces. Les agradecí esa noche... pero nunca les dije cuánto beneficiaron mi vida.



No ha cambiado mucho la vida desde aquel entonces... tengo ventanas más pequeñas, un espacio que no es mío, una cota de mallas que no me quito, por desgracia; bebo menos, tengo menos amigos, pero verdaderos y siempre salgo con mis llaves y con dinero suficiente para regresar a casa.


Los amo, no regresen nunca, quédense a vivir allá para poder ir a visitarlos... la gran ciudad ya quedó fuera de mis planes de vida.

viernes, 1 de enero de 2016

5265.

Un hastío in crescendo,
el llanto que no cesaba,
mano que rasguñaba
más de lo que quisieron.

Fui mujer dócil y callada,
prostituta de un bastardo sin amor,
-fui azul-
azul índigo de cautela y sanación.

Fui un mediocre verso
ante la bestia de cabellos dorados,
con sangre derramada entre los brazos
la pureza no reflejo en el espejo.

De besos asesinos, mis ojos evasivos
yo le dí la inocencia al diablo,
camuflaje innecesario
a mis diez-mil talones de Aquiles.

Fui desazón de mi apellido
fútil pecado intermitente
mocosa de llanto traicionero
que se desvanece con el tiempo.