lunes, 29 de junio de 2020

Los ciegos y el silencio.

El campo de batalla
está lleno de gente
nadie lleva armas
la pantalla va en la frente.

Ellos van a mi lado,
ninguno está conmigo
y si me hiere una bala
nadie volteará a verme.

El reporte dirá mi muerte:
culpable será la bala,
y en el campo de batalla
a otra mujer desgarrará mañana;
preguntarán entonces
¿dónde estaba su cota de mallas?
y ella será culpable sin chaleco antibalas.

Pasado mañana las balas serán de salva 
no habrá culpables en el campo de batalla
porque de moretes no se mata 
las postas son imanes 
para el silencio de las que callan.

2020

Una agenda indecisa,
enturbecido el tiempo,
la espera interminable
para salir del claustro.

Los muertos incrementan
todos tienen alguno.
La forzada compañía
trastorna al prisionero
que se quejaba del sol
y ahora ruega por verlo.

En la antesala del desquicio
envenena cada milímetro el verano.

miércoles, 29 de abril de 2020

Susurro inaudible.

En una casa de paredes mudas
me llamaba el eco de un susurro
atrofiando mis rodillas pequeñas
que nunca podían salir corriendo.

El peligro era el rostro de un ángel,
desde niña mi abuela enmudecida
nunca me cubrió con su larga falda
sus miedos no eran un buen refugio
pero el mantel de la mesa lo lograba.

En esa casa siempre obscurecía
si miraba la tele,
si jugaba con tierra,
y si decía que no...
el susurro siempre me pronunciaba.

Entre sombras tocaba los olanes,
no los de los calcetines, los otros,
los que no debíamos mostrar jamás;
figuras entibiadas
deformaban sensaciones extrañas,
me hacían llorar a gritos,
pero el susurro pedía sigilo.

Mis olanes se fueron desgastando,
encontré escondite en las paredes,
el viento, la soledad y el silencio.

El susurro todavía me pronuncia
aprendí a correr con la infancia rota.

miércoles, 28 de agosto de 2019

La nueva Eva

Se agitan las flores,
de hartazgo los himnos
rompen mil corrales

Eunucos ardientes
tiñen violetas colinas
engolfan los logros;
con ráfagas de halagos
ensombrecen los arroyos
y el bullicio quejumbroso
ahonda las raíces.

Han de morir las aves en el vuelo
pero la muerte no apagará la vida,
el odio y la envidia
venenosas caricias musitan cobardía.

Moriremos de golpe
en las rugosas montañas,
derrumbaremos la cima
crecerán los álamos
se caerán sus ramas,
y abonarán la vida en una tierra plana
y moriremos de a poco
en la sutil llamarada,
mugirán los pastos
silbarán los bueyes
nos traerá el riachuelo
libertades soñadas.

viernes, 16 de agosto de 2019

Lengua cucapá.



En minutos no habrá fuego
la braza se ha carbonizado,
estamos en cenizas
y el gobierno dice:
“plurilingüe”
pero ya hemos muerto.

Somos sonámbulos
viendo el carbón secarse
y un río se desborda sin remedio.
Hay buenas intenciones
pero no mezquites que nos salven.
Estamos en cenizas
la braza se ha carbonizado
en minutos no habrá fuego.




Viento.

domingo, 31 de marzo de 2019

Poema solaz.

¿Es el hastío, amigo mío,
el murmullo que cabalgamos?
migas de tristeza encorajadas
se aglomeran el la tráquea,
falta el aliento que perdimos
en paisajes y besos de gotero.

Los cristales del camino fisuran nuestros pies,
el quejido inaudible,
a la crudeza de la verdad nadie sonríe,
llevo años con los brazos extendidos
y vacíos
y un desierto entero 
con las piernas atascadas en postergaciones.

Yo no sé nadar entre el fango, amigo mío,
jamás podría sacarte, si tú no lo has pedido.

Meneas el cuello 
como si un constante escalofrío te tocara
¿Es el despertar de pertenecer donde no te abrazas?
contemplas fatalidades
que aparecen y se esfuman
entre el humo de la insatisfacción:

crecen pesadillas
sangramos
coágulos de hastío brotan
palideces
te violentan imágenes de pesadumbre.

Camina bajo la lluvia,
tú también eres desierto
que con poca agua florece.

Será tu noche
y danzarás como auténtico libanés 
y tus manos sujetarán la vida misma
y el caballo desbocado caminará a tu capricho.




Abigael.

En la memoria la bondad lo aclama
entre silencios y aparentes caminos
un yo sediento
de gritos anestesiados
en su mirada.

Cambré
mira el menear de las ramas
viajar a donde todo es posible
volar y alcanzar las aves
se relame 
recostado
posa para la infame pintura de la existencia.


sábado, 23 de febrero de 2019

Alí Bersi.

Anteceden tus manos
los objetos de mi carne,
baldíos los sueños
en tus ojos y los besos,
raptan las Violetas
tabletas de felicidad,
oscuridad intermitente.

Años de nubes y centellas
liberan el dolor y la demora
bajo tu sonrisa abrumadora
entre verdades que huelen a mentira;
reabrimos la caja de Pandora
tejiendo temores y delirios:
origen de mi muerte.

Armas cayendo en libertad,
lánguida espera sigilosa;
bastas son las horas
entre golpes y el silencio,
rugidos de tu boca
taciturna me dejan

ocaso de la eterna espera.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Inconmesurable.


Su recuerdo oculto,
anoréxica belleza
las calles enarenadas de soledad
un río que está seco
y sus peces fósiles de ausencias.

¿Por qué añorar un lugar que en su aridez sólo encierra vacío y monotonía?

Mi rancho es un motel de paso
donde los que han perdido todo
se quedan y trabajan
y los que han tenido todo, 
se quejan y se largan; 
porque los hombres no soportan el verano
y las nubes no condensan su caricia.

En mi rancho te enterregas los zapatos
y hasta el pensamiento si te dejas,
mi ranchito no es para cualquiera,
sino pieles fuertes inderretibles al sol
y bocas húmedas que no buscan corazón.

Te congela si no tienes suficiente candor
y te enceniza el alma si no conservas hielo en tu interior.

Lejos del invierno envenenado
y el verano mustio
que marchita a fuerza a los ajenos,
el recuerdo de la abuela me embiste,
pero ya no anda cojeando en la cocina

y las botas del abuelo ya no pisan los trigales;
lagunas de arena soledades humedecen
y el mezquite horripilante
da sombras para nadie,
porque a nadie necesita
sino a ésa, la que nunca viene
y cuando viene, lo rompe, lo tira y se va...
y las cachoras
trepan bardas hirvientes que no dan asco
y los matavenados que ya ni miedo,
mueren de humedad.


Infierno bendito
¡te han despojado las ciudades!
yo volveré a tu recuerdo

volveré siempre a tus caudales.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Ígneo.

Es el futuro lapidado
en mi manso desierto aniquilante:
desde la quietud aparentada
adoro tu presencia ímproba
limitándome a observarte
mientras te escucho

y luego el silencio
y la soledad
y la lejanía
y tu silencio
y mi soledad
me colman el llanto en sigilosos arroyos
y me seco sobre tu cuerpo
taladrándome las entrañas
trazándome tu figura
para alimentar este amor inaccesible
en las sequías venideras.

Y luego el olvido de quién soy
y la melancolía que habrá de perseguirme
hasta el último instante de mis días
y ese silencio tormentoso
me susurra que esta servilleta
que, aunque no usada, está arrugada
y significa lo mismo bajo tu lengua.

Delátate
permíteme vivirte
en mi soledad
en mi silencio
sin lejanía... contigo.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Enfriamiento.

Encendiste la señal de alarma:
"me voy al fin del mundo"
y esta vorágine insostenible
se congela entre besos
sentenciados a la soledad.

Este cuerpo paranoico
ha empezado la evacuación,
desocupa las pasiones
y el trayecto de tus yemas
por los versos que escondiste entre mis poros.

Te veo acariciarme el sentimiento
y callo
la retirada de mi delirio
que grita la perpetua muerte
del poema que lleva siglos
intentando nacer
y muere en la catástrofe
de nuestras vidas indecisas.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Café con leche.

Silencio
que no necesito nada
sino la basta inmensidad de tus brazos
que me cubren hasta el más terco pensamiento.

Silencio
déjame mirarte mientras hablas
grabar tus palabras en los recuerdos
pues de la mirada emanan los versos que te debo.

Silencio
pierdo los sueños por retener tu aliento
la luz me llama y en tus abismos me pierdo
todos los días pueden ser jueves
con una mordida de ecos a la soledad.

sábado, 8 de septiembre de 2018

La bestia de los cabellos dorados.

Entre sueños encontré una espalda que latía
unas garras que acarician
y exhalé su nombre:

bestia

bestia mustia
bestia dulce
árbol silenciosamente paciente
bestia benévola
cálida alma seductora

con los pocos inundados y aullidos silenciosos
la piel convulsiona ante su flagelo
entre labios que trituran
encendiendo llamaradas de un desierto seco
carbonizando el desamparo
con cicatrices en el cielo

pálida
transparente
con sus cabellos dorados
y su mugido de bestia
que se domaba a mis letras
a mis ganas
a mis llamas

amas

Lady blue.

No
no me beses de azul

te condenas
a caricias efímeras
a ilusiones fingidas

no me beses de Azul
luz roja turbulenta
siguiendo tus deseos
frente al lavabo nuestro reflejo
se agrieta.

Encontraste carne pútrida
y te alimentas
de sigilos correosos que indigestan.


-Azul índigo de cautela y sanación.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Vendrás.

Tus manos llenas de poesía caricias más lejanas que la luna. Lluvias que no mojan, hay un tormenta en mi ventana; no es mía, no me moja parece que viene el viento sopla y sopla me provocas las ansias de ser mojada me nublas retiemblan truenos mis adentros me besas a centellas desapareces
quédome bañada en humedades no veo correr tus ríos no me has quitado las ganas.