lunes, 31 de mayo de 2021

Me voy.

 Me voy 

una frente larga me alcanza los cielos 

amé y entregué

encajonados los miedos, arriesgué

perdí todas las apuestas

descubrí el vacío 

heridas desconocidas 

encienden la partida.


Me voy con la esperanza 

de despertar y no ver la tristeza 

la casa estaba hecha de sonrisas 

y poco a poco fueron saliendo por cada una de las  puertas 

tus ojos ya no brillan

se han vaciado con dolor 

me voy para que vuelva tu sonrisa

y ese brillo que iluminaba los pasillos 

resplandezca en tus caminos.

sábado, 8 de agosto de 2020

Todo se desvanece.

 Adoro tu partida, pues garantiza tu venida,
pero esta bola en la garganta
quiere amarrarte a mi cintura
porque nada es suficiente.

Las fuerzas van en vuelo
y esta alma carroñera
simula los desboques
llena de cotidiana angustia
para mentir concreto
números y reproches mudos.

Desdoblar la caricia
amarte en la costumbre extraña
que repite:

"el fuego quema y la luz encandila"

muere entre besos la palabra sincera
y, sin decir, nublo mi mirada
pa´que no veas la luz
entrar por tu ventana.

Detonar el pulso.

 No me hagas daño
son mis muslos inocentes,
si has de devorar mi carne
deja el odio tras la puerta,
si alguien sufre
que sea la espera.


No me hagas daño
porque mi sangre corre
entre mujeres de paz
que trituran a las hienas
y dictan sentencia eterna.


Soy

bocadillo que atraganta.

Canto de serpiente.

Compadéceme vida
cura la ebriedad de este vacío
brizna placentera que asfixia,
latidos que proclaman existir
van camino a los abismos.

Las rocas del infierno me desquician,
no rompas mi camino de antemano
devuélveme el abrazo,
ilumina el espacio ciego
con el traje de marzo y de diciembre.

Desvanece las fronteras de la piel,
hazme una caricia clandestina,
que si ella me oxida
la muerte será bienvenida,
lejos de abstinencia y ansiedades
detendrás la quimera
y me darás la vida eterna.

Como un relámpago impactándome
ardo, yergo eternamente.


La grieta.

 Transitan los días como deja vú 

trae la mañana silencios perpetuos

en los pasillos la gente se ajena

el olvido viene dispuesto

la vida sin treguas

hierve la espera desde el hambre

ponemos los cuerpos entre calles

con la esperanza que alguien nos mire

y el socavón se abre para poder dormir

colgados en una cifra que sólo mira la historia


somos fragmentos de fe a la deriva


lunes, 29 de junio de 2020

El paraíso nunca fue tan doloroso.

Abandono tu recuerdo
el silencio desgarra mi garganta
con bocados de soledad inagotable.
Jurarme prolongar la ausencia
y espiar al horizonte por si vienes.

El hueco de tu pierna se dilata
oigo tu tacto en el viento
me da, me quita
nadie sabe
cuáles cosas
se rompen tras mis ojos tristes.

¿Cómo matar la ansiedad
de mis manos por tocarte?
palabras de amor desamoradas
descansan del tortuoso frío.

Libertad infértil.


Desembarazarse de violencias,
germinando en canciones
que precisan cautelas histéricas,
como el grito ahogado de miedo
cuando un rostro amigable
me violó con sus palabras.

Camino de la independencia
muchos soldados cayeron,
llenas de heridas algunas
demandaron justicia en las calles
llenas de escombro las otras
que nunca volvimos a ver.

Los ciegos y el silencio.

El campo de batalla
está lleno de gente
nadie lleva armas
la pantalla va en la frente.

Ellos van a mi lado,
ninguno está conmigo
y si me hiere una bala
nadie volteará a verme.

El reporte dirá mi muerte:
culpable será la bala,
y en el campo de batalla
a otra mujer desgarrará mañana;
preguntarán entonces
¿dónde estaba su cota de mallas?
y ella será culpable sin chaleco antibalas.

Pasado mañana las balas serán de salva 
no habrá culpables en el campo de batalla
porque de moretes no se mata 
las postas son imanes 
para el silencio de las que callan.

2020

Una agenda indecisa,
enturbecido el tiempo,
la espera interminable
para salir del claustro.

Los muertos incrementan
todos tienen alguno.
La forzada compañía
trastorna al prisionero
que se quejaba del sol
y ahora ruega por verlo.

En la antesala del desquicio
envenena cada milímetro el verano.

miércoles, 29 de abril de 2020

Susurro inaudible.

En una casa de paredes mudas
me llamaba el eco de un susurro
atrofiando mis rodillas pequeñas
que nunca podían salir corriendo.

El peligro era el rostro de un ángel,
desde niña mi abuela enmudecida
nunca me cubrió con su larga falda
sus miedos no eran un buen refugio
pero el mantel de la mesa lo lograba.

En esa casa siempre obscurecía
si miraba la tele,
si jugaba con tierra,
y si decía que no...
el susurro siempre me pronunciaba.

Entre sombras tocaba los olanes,
no los de los calcetines, los otros,
los que no debíamos mostrar jamás;
figuras entibiadas
deformaban sensaciones extrañas,
me hacían llorar a gritos,
pero el susurro pedía sigilo.

Mis olanes se fueron desgastando,
encontré escondite en las paredes,
el viento, la soledad y el silencio.

El susurro todavía me pronuncia
aprendí a correr con la infancia rota.

miércoles, 28 de agosto de 2019

La nueva Eva

Se agitan las flores,
de hartazgo los himnos
rompen mil corrales

Eunucos ardientes
tiñen violetas colinas
engolfan los logros;
con ráfagas de halagos
ensombrecen los arroyos
y el bullicio quejumbroso
ahonda las raíces.

Han de morir las aves en el vuelo
pero la muerte no apagará la vida,
el odio y la envidia
venenosas caricias musitan cobardía.

Moriremos de golpe
en las rugosas montañas,
derrumbaremos la cima
crecerán los álamos
se caerán sus ramas,
y abonarán la vida en una tierra plana
y moriremos de a poco
en la sutil llamarada,
mugirán los pastos
silbarán los bueyes
nos traerá el riachuelo
libertades soñadas.

viernes, 16 de agosto de 2019

Lengua cucapá.



En minutos no habrá fuego
la braza se ha carbonizado,
estamos en cenizas
y el gobierno dice:
“plurilingüe”
pero ya hemos muerto.

Somos sonámbulos
viendo el carbón secarse
y un río se desborda sin remedio.
Hay buenas intenciones
pero no mezquites que nos salven.
Estamos en cenizas
la braza se ha carbonizado
en minutos no habrá fuego.




Viento.

domingo, 31 de marzo de 2019

Poema solaz.

¿Es el hastío, amigo mío,
el murmullo que cabalgamos?
migas de tristeza encorajadas
se aglomeran el la tráquea,
falta el aliento que perdimos
en paisajes y besos de gotero.

Los cristales del camino fisuran nuestros pies,
el quejido inaudible,
a la crudeza de la verdad nadie sonríe,
llevo años con los brazos extendidos
y vacíos
y un desierto entero 
con las piernas atascadas en postergaciones.

Yo no sé nadar entre el fango, amigo mío,
jamás podría sacarte, si tú no lo has pedido.

Meneas el cuello 
como si un constante escalofrío te tocara
¿Es el despertar de pertenecer donde no te abrazas?
contemplas fatalidades
que aparecen y se esfuman
entre el humo de la insatisfacción:

crecen pesadillas
sangramos
coágulos de hastío brotan
palideces
te violentan imágenes de pesadumbre.

Camina bajo la lluvia,
tú también eres desierto
que con poca agua florece.

Será tu noche
y danzarás como auténtico libanés 
y tus manos sujetarán la vida misma
y el caballo desbocado caminará a tu capricho.




Abigael.

En la memoria la bondad lo aclama
entre silencios y aparentes caminos
un yo sediento
de gritos anestesiados
en su mirada.

Cambré
mira el menear de las ramas
viajar a donde todo es posible
volar y alcanzar las aves
se relame 
recostado
posa para la infame pintura de la existencia.


sábado, 23 de febrero de 2019

Alí Bersi.

Anteceden tus manos
los objetos de mi carne,
baldíos los sueños
en tus ojos y los besos,
raptan las Violetas
tabletas de felicidad,
oscuridad intermitente.

Años de nubes y centellas
liberan el dolor y la demora
bajo tu sonrisa abrumadora
entre verdades que huelen a mentira;
reabrimos la caja de Pandora
tejiendo temores y delirios:
origen de mi muerte.

Armas cayendo en libertad,
lánguida espera sigilosa;
bastas son las horas
entre golpes y el silencio,
rugidos de tu boca
taciturna me dejan

ocaso de la eterna espera.