domingo, 30 de marzo de 2014

Cartas a Zam-III- 30 de marzo de 2014.

"Desde que te fuiste he estado durmiendo en la sala y mi recámara es un almacén, ayer me di cuenta, esa es mi depresión... estar en todos lados y no estar en ninguno; tengo la idea de olvidarme de él y para ello planeo regresar a mi cuarto, es increíble cómo lo pudo arruinar con sólo una vez de pisar en él, pero bueno, la cosa es que planeo poner en orden la casa para poner en orden mi vida ¿suena bien, eh?"

Así empezaba la carta anterior que nunca terminé, hoy domingo 30 de marzo he regresado a mi cuarto, todo está tan vacío, tan ajeno, no me encuentro... hasta alergia me dio, pero bueno... nobody say it was easy, right? Para serte sincera no planeo olvidarlo, no soy persona a la que le guste olvidar personas, mucho menos momentos... por mas malos o buenos que sean, me gusta tenerlos en el archivo de mi aburrida vida ¿para qué olvidar lo que me constituye como persona en este momento? Me da alegría encontrarme sintiendo cosas nuevas y diferentes siempre, aprendiendo de cada situación que se me presenta y en eso consiste este final... en encontrar qué es lo que me vino a dejar, (aparte de esta obsesión de escribirle estupideces, porque es tan básico y barato lo que me sale del alma para él que me resultan estupideces...he decidido dejar de hacerlo, no me voy a seguir malgastando mis letras en alguien que no solo no le interesan, sino que las desprecia) sé que me revivió el amor versátil a la música... descubrí que estaba enciclada en Sabina, mi computadora no tenía música, cuando antes no podía vivir sin ella y con esos archivos de una variedad extremista en gustos... había olvidado qué me gustaba, así que hasta el momento eso es lo que llevo rescatado, que he vuelto a buscar música ... la música que nunca se acaba.


He estado vuelta loca con la escuela planeaciones, la jefatura, la revolución  (que por cierto la cosa ya se enfrió, eso de los movimientos revolucionarios no es lo mío, supongo que por algo nunca le he entrado realmente a la política). El taller de poesía me va genial, me saca de quicio tener que escribir cosas determinadas, pero sabes que nada amo más que algo que logre sacarme de quicio... así que aquí me tienes enojada e histérica tratando de escribir poemínimos, pero muy emocionada.
Mañana regreso a correr, he andado muy "hormonal" estos días, por no decir chillona... espero que con un poco de ejercicio se me baje... o con un cerebrito nuevo que no sea tan marica.


Te extraño mucho mucho... hasta extraño todas esas capas incomprensibles del aftereffects que sólo tomaban sentido al ver el resultado final y un abrazo al final de esta carta cuando yo me suelto llorando (:
Love you.

I

Desierto fresco.
Entre brazos de viento
coqueta espiga.

lunes, 24 de marzo de 2014

Reminiscencias.

Este capricho lo traigo maldito
como este sol reflejado en mi mano
que me calienta pero no es cercano
que me rasguña pero lo vomito.

Habiendo montado un circo inaudito
bebí de sus dedos con un desgano
y el destino como buen artesano
a mis brazos quitó quedo, quedito.

Palabra demente, pido clemencia
no me gusta tanto esta consecuencia
saca el capricho escombro de mi mente

da el tiro de gracia a lo inexistente
a prisa ¡a prisa! que no es mi paciencia
huesos húmedos conciencia renuente.

Del macetero de la iglesia.

¿Cómo enseñar amor, niño?
de gris no lo he de teñir
besar sin temor a sentir.
Yo temo a su cariño
sentimiento con que riño
que miento que puedo afeitar,
el latido debo amargar.
Disculpen mi cobardía:
antes me arroyó un tranvía,
coja yo... no puedo enseñar.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Una caricia bastará para matarme.

Pasé tantas noches en las manos de Karen
que parecía que hubiera zurcado mi piel 
como una víbora me desescamé 
y mi cuerpo se llenó de ternura

Objeto de pasión me convertí
la nueva piel ante el fuego
y fui carne
y fui deseo 
y de las manos de Karen 
en mi piel no había recuerdo

Luego, un niño con un bisturí 
se la llevó toda,
me dejó desnuda,
y entre mis huesos 
y con cinceles 
grabó su nombre, Rom-
pió mi coraza con él... el  ... el.

viernes, 7 de marzo de 2014

Mi primer fotografía sin cámara.

Era primavera, estaba haciendo calorsito pero el aire corría fresco. Salí a buscar a mi padre, lo miré empujar la silla de ruedas de su padre hasta que lo colocó bajo la sombra del árbol de algodón mientras le comentaba algo de las flores, yo los miraba de lejos, entonces mi padre se encuclilló frente a la silla de mi abuelo y lo tomó de la mano mientras le platicaba, quién sabe si entendía... después de ese derrame cerebral nunca supimos con certeza qué era lo que pensaba.Fue ese día bajo la sombra de ese árbol que esa fotografía que sólo vive en mi memoria me enseñó a grabarme los momentos más hermosos en el alma ... y el amor a mi padre.