Olvídate de mí
olvídate
y deja de saborear mis labios
que ni siquiera míos son.
No pretendas nada conmigo,
no...
muchos me han buscado
sin poderme encontrar
queriendo agarrar el agua de un río
con manos que no saben sujetar.
Que no te apetezca mi abrazo
no hay cazuela que me logre abarcar
vete como los buenos días
de aquel rancio ciclista
y no vuelvas la vista atrás.
Olvídame de cortejar
de una vez te digo:
no me vas a encontrar.
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